Las Sirenas
Las Sirenas seducen no con el tacto sino con el canto, prometiendo un conocimiento total mientras atraen a los marineros hacia la ruina.
Las Sirenas en la Odisea
Las Sirenas se sientan en un prado junto al mar, rodeadas de los huesos de los marineros que han atraído a la muerte. Homero no describe su cuerpo, solo su voz; el arte griego posterior las imaginó como aves con cabeza de mujer.
Su canto es una promesa de conocimiento: dicen saber todo lo que ocurrió en Troya y todo lo que sucede en la tierra. Por consejo de Circe, Odiseo tapa los oídos de sus compañeros con cera y se hace atar al mástil, para escucharlas sin llevar la nave contra las rocas.
Momentos clave
- Canto 12
Circe advierte que quien escucha a las Sirenas nunca vuelve a casa.
- Canto 12
Cerca de su isla el viento cesa y la tripulación sigue remando, con los oídos sellados con cera.
- Canto 12
Odiseo suplica que lo suelten; Euríloco y Perimedes lo atan más fuerte hasta que el canto se apaga.
Relación con Odiseo
Odiseo solo escucha su música y sobrevive, convirtiendo la tentación en espectáculo disciplinado gracias a cuerdas, cera y preparación.
Dónde entra esta figura en el viaje
Su escenario es un tramo de mar donde la curiosidad misma se convierte en amenaza y la previsión es el único escudo.
Abrir el lugar en el mapaIsla de las Sirenas